
Metodología
¿Qué es un seminario?
Aventurarse en un seminario como este exige —entre otras cosas— aprender a mirar, nombrar y pensar de otro modo. A su vez, ese aprendizaje sólo resulta posible si somos capaces de ejercitar nuestra atención y nuestra inteligencia; en una palabra, si decidimos escapar del atontamiento.1
Proponer un seminario implica forcejear y plantar cara a muchas de las formas en que se privatiza la educación, en el sentido de que se priva a quien estudia de hacerse responsable de su aprender, del libre ejercicio de su inteligencia (ojo que eso no es lo mismo que “opinar”) y del despliegue de su sensibilidad (que no es lo mismo que decir "me gusta o no") en su proceso de formación. La “experiencia” de prestar —como se dice— ojos y oídos, de aplicar nuestra atención a lo que en un texto dice y, sobre todo, a cómo estamos leyendo y a cómo podríamos dar cuentas de eso que estamos leyendo, abrirá la posibilidad de recuperar todo eso que ha sido progresivamente desalojado de cualquier idea de capacitación o formación: encuentros en los que un cúmulo de acciones obedecen, casi siempre, a máximas como: todo es “información”, todo el mundo tiene “derecho a opinar” y todas las opiniones “son igual de respetables”; tienen por objetivo o dan como resultado impedir, tergiversar o ahorrarnos los esfuerzos posibles para cada cual.2
En un seminario se parte del reconocimiento de que estamos todas en igualdad de inteligencia para asumir un buen cúmulo de responsabilidades y que podemos abrirnos a la experiencia del estudio (de la lectura, la escritura y la conversación) si, ante cualquiera de los textos que trabajaremos a la luz de los problemas propuestos, nos interesamos por algo que está más allá y más acá de eso que solemos llamar “ideas principales”. Ese algo más que son las cuestiones, desazones e inquietudes que motivaron inscribirnos a este espacio y que tienen que estar presentes durante toda lectura: ¿para qué asunto estoy leyendo este escrito?, ¿qué busco en él?, ¿cuál es el asunto del que se está ocupando el autor?, ¿cuál es su estrategia reflexiva o cómo está organizando su reflexión?, ¿qué cosas que yo daba por sentadas o incuestionables se están poniendo en tela de juicio?, ¿qué interrogantes, que yo nunca me había imaginado o planteado, se están abriendo?, ¿qué estoy entendiendo?, ¿cómo puedo hablar de este texto sin traicionarlo, tergiversarlo, simplificarlo?, ¿qué invitaciones o regalos contiene?, ¿qué ventanas me abre o me cierra?
Un cúmulo de interrogantes que tiene como objetivo principal “obligarnos” a leer con atención, “ligarnos” a lo que estamos haciendo, posibilitar que la lectura sea la ocasión para desplegar la sensibilidad y la inteligencia de cada cual y es por eso que, de lo que se trata, no es de conseguir la respuesta a cada una de esas preguntas u a otras (porque alguien te las pasa o porque el guía dijo no sé qué) sino de elaborarlas una misma —tanto las preguntas como las respuestas— atendiendo siempre a dónde están las dificultades, qué es lo que no acabo de hacer bien, dónde me despisto, dónde puedo sintonizar sin dificultad, etc.
Por eso un seminario no es tanto un conjunto de contenidos que hay que asimilar sino, sobre todo, un entrenamiento que hay que mantener, un itinerario que hay que trazar; y de lo que se trata es de hacer de la lectura una ocasión irrenunciable para el despliegue de la inteligencia. Por tanto, necesitaremos tiempo no tanto para, como se dice muchas veces “avanzar”, sino para ir y venir; para detenernos, para retroceder, para otear horizontes inesperados, para “merodear” entre nuestras lecturas y palabras y rumiar las inquietudes que ellas suscitan.
Lo que cuidaremos en el seminario es la posibilidad de leer como escuchando, sabiendo que debajo del texto hay una voz humana, alguien que dice algo no porque sea una experta, o un especialista, o una opinadora cualquiera, sino porque es un individuo singular, alguien de carne y hueso que ha estado más atento que nosotras y que se dirige a nosotras, a sus lectoras, no como futuras expertas o futuras especialistas o futuras profesionales sino como seres también de carne y hueso; no como terminales de información, o como máquinas de aprender, o como consumidoras forzadas de contenidos y/o información, sino como personas que están dispuestas a dejarse decir algo, es decir, a responder a lo que se les dice con lo mejor que tienen, con su sensibilidad, con su inteligencia, con su pensamiento, con su deseo de aprender y, por tanto, con su capacidad de sostener la atención, de disciplinar la atención, de posibilitar la emergencia de sujetos atentos. Y atentos, sobre todo, al mundo; no a sí mismos, tal como exige la lógica del mercado y del consumo, sino al mundo.
¿Cómo asumiremos la lectura, la escritura y la conversación en este seminario?
La lectura como trabajo exige una posición activa frente a los textos, en tanto estos comportan sus propias proposiciones e ideas, sus propios significantes, un lenguaje interior que ha de ser interpretado por el lector; un ejercicio intelectual que se realiza, en muchas ocasiones, desde una lucha contra uno mismo, en la medida en que el código a interpretar puede objetar las ideas que cimentan la propia identidad. Este trabajo interpretativo autoriza la crítica y la ocurrencia: puedo distanciarme de algo y cuestionarlo en tanto lo he entendido; puedo idear, construir un sentido genuino, si cuento con elementos para ello.
La escritura como praxis interpretativa: es escritura interpretativa cuando, desde ella, nos aprestamos a elaborar y entender. La escritura abre el campo de indagación e investigación en torno a las preguntas esenciales que nos atraviesan y, en ese proceso, nos transforma y nos constituye: la escritura, en este sentido, no registra contenidos ni informaciones, sino que escribe a quien escribe. Esa relación interpretativa con la alteridad que son los textos se puede realizar mediante tres tipos de toma de notas:
- Notas textuales, resúmenes y paráfrasis: como actividad de desciframiento del código interno de los textos, que no es fácil, en tanto ese entender puede ser trastocamiento de la propia identidad del lector.
- Notas críticas: las que manifiestan una distancia con respecto a los sentidos que dimanan de dicho código; escritura que da cuenta de las resistencias necesarias para el proceso del pensamiento —quien no se resiste no se está poniendo en juego en la lectura misma—.
- Notas creativas: las que se tornan expresión de una palabra propia, creación de una nueva posición.
La conversación como una construcción colectiva de conocimiento en la que los interlocutores deben sostener las exigencias del discurso racional: argumentar la propia postura; escuchar la contraria, y ser consecuentes reconociendo si se estaba defendiendo algún equívoco. El diálogo no busca tanto demostrar cuál de los dos conversadores tiene la razón —como en la polémica— cuanto alcanzar, con el otro, las conclusiones más acertadas con respecto al tema que se está tratando. En esta práctica de conversación se encuentran interlocutores que han trabajado previamente su palabra mediante un ejercicio de lectura. En este sentido, este tipo de diálogo exige, primero, que seamos capaces de valorar la propia postura e interpretación del texto (es necesario tener una perspectiva desde la cual aportar en la conversación, pero no al punto de tenerla por verdad absoluta porque entonces el contertulio no tendrá lugar); y, segundo, una valoración de la postura del otro que también la ha trabajado. Esto deja entonces la posibilidad, para los dialogantes, de poner en entredicho el propio saber, de realizar un cuestionamiento en torno a ellos mismos, y la apertura a conclusiones más elaboradas, sea porque la conversación tuvo como resultado la corroboración de una postura, sea porque se llegó a una revisión de ésta; en cualquier caso, en la conversación todo lo que se dice "entre nosotros", entre los presentes, es ese incitarnos, juntos, a estar pendientes del hilo del deseo y del aprender, de la voluntad y la atención de todos los participantes.
Roles del seminario
Las sesiones se llevarán a cabo a partir del entrelazamiento de diferente roles o funciones, los cuales se asignan previamente a cada sesión:
- Presentadores problema
- Moderador/Interpelante
- Memorista
Presentadores(as) del problema: cabe comenzar por decir que un problema es generar una pregunta, un punto inicial de reflexión e indagación, a partir del cual se da cuenta de un no saber que, no obstante, apela a algo sabido. ¿Cómo así? Para la identificación de esa pregunta con la cual vamos a trabajar (es decir, con la cual se va a problematizar) partimos de reconocer ciertos hechos y fenómenos en la realidad, las fuentes que nos enseñan, que nos dan qué pensar y que, al mismo tiempo, nos indican lo mucho que falta por saberse. Un problema está vinculado con el deseo de saber porque algo incomoda, indigna, afecta, importa.
Para agenciar este rol es preciso escribir, previamente a la sesión, una página en torno a un problema que se desprenda de manera intratextual de los textos de referencia y que atienda a los focos y temas que se estén trabajando. Los presentadores de problemas son personas asistentes al seminario que se proponen para ello; en el caso de temas muy específicos del ejercicio financiero solidario de la cooperativa se pedirá que la presentación del problema esté a cargo de personas trabajadoras de la cooperativa que estén directamente vinculados, en su día a día, al tema. Es muy valioso reconocer que este seminario, por contar con personas en un particular vínculo con la cooperativa, están situadas en un lugar de enunciación que ya nos pone en la realidad de Confiar como punto de partida de esas preguntas problematizadoras.
Moderador/Interpelante: este rol señala asuntos nodales para la conversación que vendrá luego atendiendo lo expuesto por quien presenta, así como al foco de análisis, los objetivos y los temas estipulados para la sesión. Quien hace la moderación/interpelación podrá solicitar, en un máximo de tres ocasiones, aclaraciones al presentador del problema mientras está exponiendo, y cuando se termina la exposición da paso al diálogo).
Memorista: la persona designada para este rol se encarga de elaborar por escrito el desarrollo de la sesión, para lo cual contará con un formato (Formato Comentario E_Seminario Coop.docx). Durante el transcurso de la sesión se irán diligenciando todos los campos, dejando para un tiempo posterior la elaboración final del comentario escrito.
¿Cómo se llevarán a cabo las sesiones en este seminario?
- Preparación previa: para cada sesión, los y las participantes deberán realizar la lectura previa del texto de referencia, atendiendo las formas de la lectura y toma de notas expuestas arriba. Es fundamental llegar con un lugar desde dónde poder conversar, para lo cual es importante esa forma de leer que pasa por el escribir.
- Inicio de cada sesión: al inicio de cada sesión se recuerdan los roles asignados; dándosele paso a quien vaya a realizar la moderación/interpelación de la sesión. Posterior a esto, se da paso a la lectura del comentario escrito correspondiente a la sesión anterior.
- Presentación de problemas: quien esté encargado de presentar el problema a la luz del texto de referencia para la sesión, lee su elaboración escrita, para ello dispondrá dispondrán de quince minutos para leer el escrito y situar algunos elementos clave para la conversación. Tras de ello, la persona moderadora señala asuntos nodales para la conversación (atendiendo lo expuesto por quien presenta, así como al foco de análisis, los objetivos y los temas estipulados para la sesión y se da paso al diálogo)
Este ejercicio se repetirá en varias ocasiones en el transcurso de una misma según el número de lecturas; cuando estas se puedan agrupar por proximidad temática, se leerán al inicio todos los textos elaborados por las personas presentadoras de los problemas, y de allí se da paso a la conversación.
Conversación: finalizada la presentación, el o la moderadora dará paso a la conversación, atendiendo los puntos gruesos y nodales que hayan quedado sobre la mesa, así como al foco de análisis, los objetivos y los temas estipulados para la sesión, y teniendo en cuenta lo explicitado en este documento sobre cómo debe llevarse a cabo una conversación.